¿Idiocracia? Sí. No. Sí. Bueno, a ver, depende. Salvo alguna cosa.

Nota: No soy psicólogo ni psicómetra, si no estudiante de biología. Curioso del campo y familiarizado con los conceptos que manejo en el artículo que no son de genética. Esto lo leerán colegas más especialistas en el tema, pero es posible que se cuelen errores.

Hago esta entrada en respuesta a un estudio que dice haber encontrado selección en contra de la educación o la inteligencia, según el medio. Me escamó que el acceso al estudio estuviese bloqueado al principio, pero al parecer las modificaciones tras esto no afectan al resultado ni las conclusiones. Las dos primeras secciones pueden saltarse para lectores ya familiarizados con la inteligencia como concepto científico y su heredabilidad, respectivamente. Las notas a pie de página no tienen como intención aclarar cosas para todos los lectores, si no para los que tienen un conocimiento previo y seguramente protestarían ante las frases marcadas con astericos, para ver si aún disienten tras leer esos apuntes sin romper el ritmo de la lectura para los que estimo mayoría.

1.¿Inteligencia?

Sí. Contra lo que a veces puede pensarse, tenemos una definición bastante aceptada entre los expertos de lo que es la inteligencia. Es un constructo psicológico que medimos con precisión, fiabilidad, y bastante estable en el tiempo, sobre todo comparada con otros constructos psicológicos. Para más detalles leáse Inteligencia, una primera definición. Puedes tener otra definición coloquial de inteligencia y no te molestaré si lo haces, igual que no molesto al compañero de clase que dice que los exámenes le están metiendo mucha presión preguntándole cuántos pascales (al ser, en física, presión igual a fuerza entre superficie, N/m^2=Pa. Pero cuando hablamos en ciencia usamos esta, y cualquier otra adición a la definición ha de pasar por los rigurosos estándares de la psicometría hoy día. Incluso de persistir tu escepticismo con la definición de inteligencia, el CI es un predictor importante de muchas cosas, en su inmensa mayoría positivas, haciendo la vida más fácil a los más inteligentes:

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¿Que nos dicen estas correlaciones? En algunos casos son no causales, en bastantes es bidireccional (como son los casos de la educación y la clase social), y en algunos sabemos que es mayormente causal en la dirección inteligencia->resultado. Un buen método para esto es comparar hermanos, pues nos permite ver poder predictivo incluso con el contexto familiar igualado. Esto se ha hecho, por ejemplo, con las asociaciones con educación y variables económicas y la asociación con el crimen.

2.¿Genética?

Absolutamente todos los métodos que se han usado para arrojar una respuesta sobre si la diversidad genética influye en las diferencias en inteligencia ha dado una respuesta positiva. Esto incluye genética de poblaciones, como estudios de gemelos y adopción; y varias técnicas de análisis desde genética molecular. Hoy día, para que un resultado sea interesante no ha de encontrar esto, que ya es trivial, si no decirnos cuánto y por qué varía esa Heredabilidad (para los pocos familiarizados con el término y sus implicaciones dediqué dos entradas a lo básico de la genética conductual, aquí y aquí). La heredabilidad varía no solo con la edad (contraintuitivamente para muchos, aumentando) si no que también depende de la población, y los factores detrás de esto son un área activa y legítima de estudio. Para más información se puede leer Genetics and intelligence differences: five special findings 

3.¿Cómo es la tendencia actual? ¿Qué hay de nuevo con este estudio?

La preocupación con la idea de que los menos dotados intelectualmente tienen más descendencia es tan vieja como el primer momento en el que se empezó a investigar científicamente la herencia de las habilidades mentales. Dudo que haya algún lector ignorante de las atrocidades que siguieron a esto y ya las mencioné en otra entrada, así que aquí me limitaré a señalar que no es necesario hacer el converso de la falacia naturalista frecuentemente denominado falacia moralista. Esto es, negar o no estudiar algo que a fin de cuentas es una cuestión empírica que podría resolverse en cualquier dirección porque sospechamos de malas consecuencias de los resultados. Dedicaré el final de la entrada al tema, pero en principio lo que iremos viendo no tiene por qué cambiar los valores de nadie.

Esta precaución no es el único obstáculo a la hora de cacarear las ideas victorianas, sin embargo. A pesar de que la correlación entre inteligencia y menor fertilidad se conoce desde hace tiempo, quedaban varios obstáculos antes de decir que esto tiene consecuencias necesariamente “disgenésicas”, y en una escala notable:

a) ¿Qué hay del otro extremo? En aquellos con muy mala suerte en la neurolotería también observamos una fertilidad reducida. ¿Compensa esto?

b) La relación entre inteligencia y mortalidad. La gente con una puntuación menor en los tests muere antes. El campo (reciente, aún en pañales) que estudia el por qué de esto se llama epidemiología cognitiva (wikipedia: cognitive epidemiology) Esta asociación tiene la obvia influencia de la clase, pero tras ajustar por este factor persisten dos tercios de las diferencias. Algunos mecanismos obvios son distinto riesgo de accidentes dentro y fuera del trabajo según niveles de inteligencia, así como menor o mayor capacidad para seguir consejos médicos o un estilo de vida saludable, etc. Por suerte no nos tenemos que meter en el por qué, podemos aceptar esto como un factor en bruto.

c) La correlación imperfecta entre genes y fenotipo. Siempre podría ser que el efecto fuese mediado o reducido por gente con una colección de variantes genéticas favorable que sin embargo no obtiene educación superior y se reproduce normalmente.

d) El presunto efecto compensador del efecto Flynn, que merece trato aparte y lo obtiene en el siguiente apartado.

Hasta ahora, con datos demográficos, que sepa el autor nadie había obtenido una conclusión tan contundente como para hacer callar a la oposición.  Es por eso que no hemos podido obtener una respuesta definitiva hasta hace muy poco, cuando hemos empezado a desentrañar la genética molecular de la inteligencia.

En Abril del año pasado ya se publicó “Assortative mating and differential fertility by phenotype and genotype across the 20th century” que en su material suplementario tenía “escondida” la primera verificación directa desde la genética molecular de que la tendencia negativa estaba ocurriendo. El eco mediático fue molesto, y no comenté mucho. A lo mejor los autores tenían buenos motivos para no volver ese resultado la tesis central del artículo, yo que sé.

Pero lo que motivó este post es el eco mediático a un paper que no esconde en el material suplementario esta conclusión, si no que se titula, a saco: “Selection against variants in the genome associated with educational attainment“. Este estudio se hizo en Islandia, un país al que los fans de la genética humana debemos mucho debido a tres motivos: las exhaustivas y precisas genealogías de los habitantes de la isla, que se trata de una población aislada, y que tenemos a buena parte de la población con su genoma secuenciado (esto último habría sido impensable hace 10-15 años). Por lo tanto, se vuelve el contexto ideal para comprobar hipótesis de este tipo comparando la genética molecular del rendimiento académico directamente con la fertilidad y los genomas de distintas generaciones. Aquí tomaron una puntuación poligénica que predice el 3.74% de la varianza en rendimiento educativo. Muy poco, menos de una décima parte de la heredabilidad total*, pero suficiente para detectar señales como la que buscan. La variante más predictora tiene un tamaño de efecto enano, 0.10%, así que aquí hablamos del efecto de muchísimos alelos apilados para hacer esta predicción. Debido a la alta correlación genética entre esta y la genética de la inteligencia, estamos detectando también pero no exclusivamente presiones ejercidas sobre las diferencias genéticas en inteligencia. Esto es perfectamente compatible con el hecho de que en educación importan muchas más cosas que la inteligencia fenotípica, estas también en parte heredables. Para una revisión de esto, véase este link

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¿Qué encontraron? En suma, que incluso teniendo en cuenta a y b, la tendencia actual es negativa, y que encontramos lo opuesto a c. Es decir, todos los factores que relacionan inteligencia, fertilidad y supervivencia acaban dando, en suma, selección genética contra el rendimiento académico y la inteligencia. El efecto negativo de la puntuación poligénica persiste tras tener en cuenta el nivel educativo real de la persona. El efecto no está solo mediado por los títulos que realmente obtienes, incluso para unos mismos años de educación, más alelos favorables al rendimiento educativo significa tener hijos más tarde y tener menos. 

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En Islandia, al menos, este efecto parece totalmente mediado (o casi) por la relación entre la puntuación poligénica (de nuevo, molecular, no estudios realmente obtenidos) y la edad en tener el primer hijo. De ignorarse los niños nacidos de madres menores a 22 años (18% de la muestra) y padres menores a 23 años (13% de la muestra) no encontraríamos efecto.

Una vez se tiene en cuenta que esta puntuación poligénica, aunque fiable, solo rasca la superficie (y se verifica su fiabilidad obteniendo resultados similares con una escala calibrada en estudios con muestra de Reino Unido) se puede extrapolar el tamaño del efecto bajo la razonable presunción de que lo que hemos descubierto es representativo del resto de la influencia genética en este rasgo**. Tras hacer las cuentas, esto equivale a unos 0.3 puntos de CI menos por década. Pequeño para la escala de las generaciones humanas, rápido en la escala evolutiva, bastante preocupante de perdurar siglos.

4.¿Pero y el efecto Flynn?

Volvemos al punto d). Los autores intentan edulcorar el resultado con una referencia al conocido efecto Flynn, el incremento de la inteligencia que ha tenido lugar en las últimas décadas. Eso no significa que la generación de nuestros abuelos para atrás fuese estúpida de remate, simplemente no estaban adaptados a la modernidad, el pensamiento abstracto y científico que nuestra cultura actual demanda. Como resultado de este efecto, los tests tienen que hacerse más y más difíciles y mantenerse actualizados para que 100 siga siendo la media. Citan un meta-análisis que estima que este incremento equivalió a 13.8 puntos entre 1932 y 1978, equivalente a unos 3 puntos por década. Entiendo su intención, todo esto es correcto y está muy bien. Pero esto (que por principio de caridad, asumo que hicieron por limitaciones de espacio o similares y no intencionadamente) puede engañar. Muy resumidamente: las ganancias del efecto Flynn y las pérdidas por motivos genéticos son un efecto con bastante solapamiento****, pero también importantes diferencias. Para empezar, las ganancias del efecto Flynn no son uniformes.

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En algunas habilidades mentales es cierto que el efecto Flynn eclipsa totalmente las pérdidas. Estas no son necesariamente simple error de medida como defienden algunos, hay ganancias reales en capacidad junto a la gente simplemente estando más acostumbrada al formato del test y haciéndolo mejor sin que eso prediga otras cosas fuera del test. En otras, al ser las ganancias por el efecto Flynn diminutas o nulas, las consecuencias podría notarse enseguida. Dos ejemplos son la aritmética y la inteligencia emocional.***

Es también importante notar que en los países primermundistas el efecto Flynn ya ha parado o incluso se está poniendo de moda en los últimos años hablar de un efecto Flynn negativo. Las causas de este son discutidas  y no tienen por qué limitarse a la disgenesia, pero dos candidatos frecuentes, la inmigración y la avanzada edad de la madre, no tienen mucho soporte empírico, veáse el link.

Antes de los resultados los expertos en el experto Flynn ya tenían predicciones poco halagüeñas para el siglo XXI. A la izquierda, los expertos en inteligencia que respondieron en este estudio hacen sus predicciones para 2100. De sorprender los resultados de China, se puede asomar al final****. Por lo demás, nótese que en general los expertos predicen pocas ganancias en lo que queda de siglo en Europa y EEUU y los pocos que son archiexpertos precisamente en el efecto Flynn predicen pérdidas bastante notables y coherentes con los resultados antes citados(¡Esto es previo a la publicación del estudio del que hablaba antes!).

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5.¿Y ahora qué?

Sabemos que el efecto existe en EEUU, en Islandia y muy probablemente en otros países primermundistas. La magnitud de este dependerá de la heredabilidad del rendimiento educativo. Los 0.3puntos/década antes citados parten de la presunción con datos de Islandia de una heredabilidad cercana a 40%, pero este valor muestra una heterogeneidad enorme de país a país:

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Otra pregunta importante es cuánto tiempo lleva esto pasando. Depende del país y de subgrupos en los países, claro. En el caso de EEUU, los más pesimistas estiman que esto empezó a principios del siglo XX, lo cual bajo la presunción (bestia, estimación muy por encima) de que el efecto ha tenido una magnitud uniforme sobre esos casi 120 años nos da una pérdida de 3,6 puntos. En otros países, donde los efectos de la educación superior en la fertilidad son mucho más recientes, la pérdida será menor. En todos, el efecto habrá sido enmascarado más o menos por el efecto Flynn, dependiendo del subtest que hablemos. En todos los primermundistas esto ya no pasa o dejará de pasar pronto, y la tendencia disgenésica tendrá efectos cada vez más evidentes de continuar.

Una pérdida de 3,6 puntos (o 2, o 6) es significativa cuando hablamos del plomo en sangre causando efectos negativos en el desarrollo infantil, así que no veo por qué en genética habría de ser distinto, pero con un mismo matiz aplicado a entender ambas. Esta misma diferencia, si cogemos dos personas al azar, probablemente no importe mucho para esa pareja de individuos. Pero para una población tiene grandes consecuencias en los extremos: fácilmente puede doblar la cantidad de personas por debajo de 70 (punto de corte casi arbitrario pero útil para la discapacidad intelectual y las necesidades especiales) y reducir a la mitad la proporción que supera 130 (tradicionalmente considerado como lo que entendemos por “superdotado” o “altas capacidades intelectuales”). En suma, no puede explicar la queja común en algunos profesores de que “ahora los niños usan la calculadora para todo”, pero sí reducir el número de grandes genios matemáticos muy notablemente, exponencialmente más cuanto más te alejas de la media. Dejo el equivalente en inteligencia emocional, otra sub-habilidad en la que el efecto Flynn ha dado beneficios nulos, como un ejercicio para la imaginación del lector.

Finalmente, ¿qué implicaciones tiene esto para la ética de la eugenesia? En mi opinión, muy pocas. Primero, visitemos lo que dije en mi entrada sobre la eugenesia sobre la diferencia entre el debate de este siglo y al anterior:

La diferencia realmente crucial es que este siglo nos encontraremos en la encrucijada vuelta patas arriba. Ahora lo que conllevaría limitar la libertad reproductiva de la gente sería evitar la mejora genética del linaje de la población, no iniciarla. La inmensa mayoría de los padres quieren el mejor destino posible para sus hijos. Esto es particularmente cierto en el caso de las enfermedades que causan una terrible pérdida de la calidad de vida de la descendencia. ¿Es correcto negar a los padres el derecho a poner todos los medios posibles para evitar enfermedades hereditarias? ¿Qué ocurre en campos que se alejan de la salud y los derechos básicos, y entran en la simple mejora de los rasgos que varían en la población normal? ¿Es frívolo o tan habitual como las mejoras clásicas por medios ambientales? ¿Es posible permitir esta tecnología sin generar mayor desigualdad? ¿Es posible prohibirla sin generar mayor desigualdad, al ser solo accesible para aquellos que puedan pagársela en un inevitable mercado negro?

No digo que debamos dar por zanjados los debates éticos, el avance tecnológico en pos de mayor precisión y seguridad o el análisis de las implicaciones sociales. Al contrario, deberían empezar tan pronto como sea posible. Pero hay que tener claro que todas estas preguntas son muy distintas a la que nos podíamos hacer el siglo pasado: “¿Es ético esterilizar o matar a alguien porque nos asusta la idea de que la gente como él o ella se multipliquen?” a la cual la respuesta es un rotundo no.

¿Cambia esto algo? No. Esterilizar o matar a su gente por los genes que le han tocado sigue siendo obviamente inmoral. La logística de aumentar la inteligencia de la población mediante selección de embriones o ingeniería genética sigue igual de compleja pero la posibilidad de conocimiento suficiente para intervenir pronto igual de relativamente cercano. Si lo consideras fuera de lo que te permite tu ética, pues deberías seguir haciéndolo y buscar otra forma de revertir la tendencia descrita en este artículo si te preocupa******. Si, como yo, consideras la eugenesia no coactiva ética, no me parece que esto cambie mucho tampoco. ¿Es necesario para que sea deseable la intervención genética en pos de una mejor salud en la población que esta vaya a peor? ¿Que la gente insana tenga más hijos que la sana? No (y esta tendencia mayormente no existe). ¿Es necesario para que sea deseable ayudar a los pobres que se estime que la gente en su población será 8% más pobre dentro de 30 años? Tampoco. Deberíamos querer solucionar la pobreza sin importar que (bajo la presunción de que no hagamos nada) esta va a seguir igual o peor. ¿Es relevante para los beneficios de manipular la genética para obtener descendencia más inteligente? De nuevo, no. Estos beneficios se dan sea la diferencia sin intervenir entre generación A y generación B 0 puntos o -0.75 puntos.

¿Vamos hacia la idiocracia? Algunos países sí. Lentamente, desde el punto de vista humano. Rápidamente, desde el punto de vista evolutivo. En nuestra mano está contrarrestarlo o remediarlo.


Notas:

*Contra la confusión de muchos medios y divulgadores, la punta del iceberg que nos dan las puntuaciones poligénicas no es la “verdadera y pequeña influencia de los genes”, si no una parte pequeña de toda la influencia genética que se mide con la heredabilidad con otros métodos (veáse mis peleas con Javier Sampedro y el mulo de Naukas aquí, comentarios del blog incluidos si se tiene el suficiente interés, que lo dudo).

**Una presunción bastante razonable, aunque algunos podrían querer llevarme la contraria. Como la mayoría de los rasgos, la heredabilidad aquí es aditiva, e incluso de serlo por otros mecanismos que las puntuaciones poligénicas aún no miden bien (como variantes raras de efecto grande) su efecto para el fenómeno que estudiamos sería el mismo, y la extrapolación razonable.

***Sisi. Inteligencia emocional. Existe. Se puede medir. Correlaciona positivamente con los tests de inteligencia clásicos. Tiene correlatos neurológicos sacados.  Con estructura factorial propia. Tiene valor predictivo adicional, modesto pero no trivial por encima de usar solo inteligencia y personalidad. No es una magufada ni un superpoder, solo un costructo científico válido pero tan manoseado que muchas veces pierde su significado, como le pasa al holismo, la epigenética, todo lo cuántico, etc.

****Los chinos son famosos por sus puntuaciones en los test de inteligencia superiores a las de poblaciones europeas (no es infrecuente leer cifras como 106 de media) pero esto se aplica a las zonas más favorecidas del país. Otras poblaciones llegan a tener puntuaciones tan bajas como 90 , y mediante una combinación de buen ambiente y migración selectiva Shangai llega a 115. Los chinos, muy pillos ellos, obtienen parte de su ventaja en PISA mediante ‘attrition’, dando resultados principalmente de alumnos en Shangai. La ganancia que ven venir los expertos en la tabla presumiblemente está centrada en esas zonas con noventa y pico llegando al nivel del resto del país según el país se enriquezca y la contaminación disminuya, las nuevas generaciones libres de estos penalizadores ambientales, etc.

*****En algunos derroteros se suele decir que el efecto Flynn son ganancias que “no están” en el g, el factor general de la inteligencia, que se presume más real, genético y biológico, y por tanto las ganancias del efecto Flynn son “no reales” o “no importantes”. Esto es en el mejor de los casos una forma confusa de ponerlo y en el peor una caricatura de la realidad. Para el que lo crea a pies juntillas, recomiendo esta lectura, en la cual entre otras cosas interesantes sobre los efectos en el mundo real de las ganancias en inteligencia, Jim señala que en déficits de consecuencias bien biológicas como la deficiencia de yodo, la exposición prenatal a alcohol o cocaína o traumatismos encefálicos graves no encontramos correlación entre pérdidas y “g loadings”. ¿Dónde nos deja esto, pues?

La correlación negativa entre “g loading” y ganancias del efecto Flynn es moderada, -40 o un 16% de la varianza compartida. Tratando Esa Controversia De La Que Usted Me Habla, Jim Flynn hace una comparación con el baloncesto  para ilustrar que esto significa que las ganancias son algo menores en los problemas más complejos. Y ya. En algunos casos, como las correlaciones “ambientales-biológicas” como es el caso de la suplementación prenatal del yodo, la correlación es 0.00, es decir, ganancias indiferentes a la complejidad del problema.  Parte de las ganancias son error de medida irrelevante a nivel predictivo, parte es real y puede hasta observarse y discutirse en términos de neuroimagen. Una anticorrelación absoluta es lo que encontramos con las ganancias que da la adopción.

******Para ello tal vez interese “Is the Association Between Education and Fertility Postponement Causal? The Role of Family Background Factors” (Respuesta: no, y las variables de confusión son, de forma excepcional, debido a factores ambientales compartidos de familia a familia y no variables de confusión genéticas) y el hecho, también poco conocido en ciertos círculos, de que como muestran las gráficas citadas en el apartado 3 y verifican otras revisiones como The Effect of Paternal Age on Offspring Intelligence and Personality when Controlling for Parental Trait Levels   el efecto de las mutaciones de novo por la edad de los padres no es importante de una generación a otra (de serlo, uno esperaría que la edad del padre fuese más importante y negativa que la de la madre, al menos en el continuo del CI normal. No así con TDAH, autismo, síndrome de Down, etc.)

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